"Es como cada mañana", se quejó Juan. "Tengo que esperar horas a que el tráfico se abra". "No empieces a ponerte nervioso", le dijo su esposa Luisa, "ten en cuenta tu úlcera". De pronto se abrió un hueco. Juan movió hacia atrás el pequeño coche deportivo y rápidamente lo lanzó al otro carril, chillando sus neumáticos. "Tómatelo con calma" le advirtió Luisa. Pasaron unos segundos y Juan cambió de tema: "¿Y qué vas a hacer de cenar esta noche?" "Secreto" respondió Luisa, mirando por la ventana. Minutos después Juan avanzó hacia una intersección y chocó contra un camión que cruzó en rojo. Juan voló a través del parabrisas. Luisa, quién tenía el corazón afuera, estaba literalmente histérica mientras que marcaba el número de emergencia. Cuando le preguntaron a Luisa en dónde había ocurrido exactamente el accidente, no podía decirlo. ¿Por qué no? Ver la respuesta |