La pregunta que puede hacerle a cualquiera de los dos hombres es:
"¿Si yo le preguntara a usted si éste es el camino para ir a Usuaia, usted diría que sí?"
Si el camino es el correcto, el hombre que nunca miente contesta que sí. El mentiroso también tendría que contestar "Sí", porque tiene que dar una respuesta falsa a la pregunta de si él diría que sí.
En forma opuesta, si el camino es incorrecto, el que nunca miente contesta "No" y el mentiroso se ve obligado a contestar que "No", porque si dice "Sí" estaría diciendo la verdad.
En todo caso, el que nunca miente no tendría problemas para contestar, mientras que el mentiroso se volvería un lío tratando de entender la pregunta y vacilaría tanto al contestarla que el viajero lo detectaría fácilmente. Volver al ejercicio |
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